lunes, 15 de diciembre de 2008

Mi aventura de ser docente

LA AVENTURA DE SER MAESTRO
En este texto José M. Esteve, evidencia lo que gran mayoría de los docentes - si no es que todos- vivenciamos en el camino de la enseñanza. Algunos porque su formación profesional (médicos, ingenieros, licenciados, etc.) distaba mucho de verse proyectada en un salón “lidiando” con niños o jóvenes; y otros, los cuales aun teniendo una formación específica en ese campo, se apropiaron más de elementos pedagógicos teóricos que de estrategias prácticas, lo que propiciaba que posteriormente chocaran con la realidad. Lo anterior originaba –y origina aún- desconcierto y angustia en nuestros primeros años de experiencia docente.
Pensar y sentir
El autor alude al pensamiento de Miguel de Unamuno, en el sentido de que para ser docente no sólo se requiere aprender contenidos para transmitirlos de manera automática a los educandos; sino que debemos sentir lo que trasmitimos, emocionarnos y disfrutar las actividades realizadas. Imprimir en cada situación el matiz del humanismo (tan olvidado en nuestros días) a fin de formar no simplemente especialistas o robots , sino, y sobre todo, seres humanos.
¿De ahí que los docentes, antes que docentes, debemos encontrar nuestra propia libertad y nuestro “don de gentes”, liberándonos del concepto del “maestro ideal”, (lleno de conocimientos, técnicas y corrientes pedagógicas,) para convertirnos en el maestro humano: amigo, compañero, confidente, “cuate”; el que se identifica con los alumnos compartiendo su sabiduría, su humildad, y su interés hacia ellos y, porque finalmente la sociedad del mundo actual reclama gente capacitada pero más que ello exige seres humanos.
Cuanta verdad encierran las palabras del maestro Steve. En un mundo lleno de intereses materialistas, existen docentes que no piensan en la docencia, sino en la quincena, que no piensan en el servicio sino en el lucro, que no están para disfrutar sino para cumplir. Por mi parte me conformo (y digo me conformo, porque no le exijo más a la vida, ya que en el ejercicio de mi profesión encontré mi realización y mi felicidad) con seguir siendo simplemente profesor.

Mi confrontación con la docencia

ENTRE LA DOCENCIA Y MI PROFESIÓN
Cuando se tiene once años de edad y vives en una comunidad rural donde no existe mayor visión que el trabajo del campo, y tu padre te dice que te vas a ir a estudiar a un internado (pagado por el gobierno, claro está) para formarte como profesor, no haces mas que acatar la orden y emprender la marcha; así fue como ingresé a la Escuela Normal Rural federal “Enrique Rodríguez Cano” de Perote, Ver., donde cursé los tres grados de secundaria y pasé automáticamente al nivel profesional para que, en 1968 _año Tlatelolco- me recibiera como Profesor de Educación Básica.
Estudié porque tenía que estudiar, y me formé como profesor porque, de lo contrario, no hubiera estudiado otra carrera, ya que las condiciones paupérrimas de mi hogar no me lo iban a permitir, mas nunca me puse a pensar si en realidad quería ser un docente.
Trabajé 21 años en escuelas primarias. Recuerdo que cuando llegué a laborar al primer plantel de organización completa, al presentarme ante el director, textualmente me dijo: “Escuche bien joven, yo soy profesor y trato de cumplir lo mejor que puedo con mi quehacer, si fuera bolero, los zapatos que yo lustrara serían los más brillantes, si fuera campesino las mazorcas que cosechara serían las más grandes, y si fuera carpintero mis muebles serían los más bonitos; esa es mi filosofía y espero que usted traiga la misma mentalidad” Sus palabras me impactaron y me ubicaron en la realidad, a partir de allí, no sólo me enamoré de mi profesión sino que además le fui encontrando sentido a la vida.
Trabajé en Escuelas secundarias, preparatorias, en INEA, CONAFE, UPN, ICEST, Normal Veracruzana y, en 1984, ingresé con tiempo completo en el CBTis 67, de Misantla, Ver., donde hasta la fecha me desempeño.
La convivencia con niños, adultos y jóvenes, me han brindado múltiples aprendizajes y enormes satisfacciones. Ahora, a la distancia, puedo afirmar categóricamente que estuve y estoy en el sitio correcto, llegué circunstancialmente y me quedé por convicción.
Trabajar con jóvenes es una experiencia fabulosa, la constante comunicación con ellos y la convivencia armoniosa hacen que te conserves siempre joven; no obstante, estoy consciente del gran compromiso que se ha contraído con ellos y que te exige preparación y dedicación para orientarlos a encontrar sus propias verdades, para encaminarlos sin atavismos ni prejuicios, para inducirlos a integrarse de manera positiva a la sociedad y para despertar en ellos la creatividad y la crítica constructiva :, quien diga que esto es una misión fácil creo que estaría mintiendo, ya que se requiere de una constante actualización, no sólo desde el punto de vista pedagógico, sino integral, puesto que las exigencias del presente nos rebasa cada vez más con sus demandas y necesidades.
Por lo anterior expuesto, no obstante las satisfacciones obtenidas y las buenas intenciones en mi desempeño docente , reconozco que no he logrado plenamente la misión, cuando creo dominar ciertos aspectos del proceso enseñanza aprendizaje, se muestran nuevas conductas en los alumnos, brotan otros distractores, aparecen más inventos y/o descubrimientos, surgen nuevas corrientes pedagógicas, se demandan más satisfactores para otras necesidades, y, siento que el tiempo a veces no me alcanza, pero esa es la vida y así es cualquier trabajo, lo importante es estar consciente de los aciertos y los errores y no aflojar el paso hasta el último minuto.
Gracias por darme la oportunidad de retrotraerme en mi vida académica y profesional.

Los saberes de nuestros estudiantes

a) Lo que saben nuestros alumnos:

Conviene, como inicio, comentar que mi plantel está ubicado en una zona netamente rural y, aun cuando existen en la ciudad algunos centros de cómputo, la mayoría de los jóvenes no cuentan con los recursos económicos suficientes para estar pagando el uso constante de un ciber y, mucho menos, para tener una computadora propia como sucede en otras ciudades; por lo anterior, al ingresar al CBTis, el joven no conoce el manejo de programas en la computadora, acaso algunos que chatean y/o mandan correos.
Como en nuestro subsistema la currícula incrusta en el primer semestre la asignatura de las TIC, se hace obligado para ellos incursionar en su conocimiento y manejo pero con grandes limitaciones, ya que no se cuenta en la Institución con el equipo de cómputo suficiente para que todos puedan avanzar al ritmo que la materia lo requiere; por lo mismo, los docentes tampoco pueden exigir demasiado en ese sentido. Cuando se aplica el cuestionario se detecta que a estas alturas, la mayoría de los jóvenes saben bajar textos, chatear y mandar correos (me refiero a los alumnos de primer semestre); no obstante lo hacen con el propósito de distraerse o relajarse y no con el fin de obtener conocimientos o realizar investigaciones serias para cumplir con tareas académicas.

b) ¿Cuál es la estrategia que utilizarán los alumnos en coordinación con el docente para un mejor aprovechamiento de este recurso?

Resulta indudable que si aprovechamos lo poco que saben muchos y/o lo mucho que saben pocos en el manejo de internet, tendremos a nuestro alcance una herramienta sumamente valiosa y eficaz para lograr aprendizajes profundos, amplios y significativos en la asignatura de Lectura, Expresión Oral y Escrita II, amén de lograr competencias en ellos que les permitirá integrarse de manera más cómoda y eficiente en su vida personal y laboral. Entre las estrategias que consideramos más prácticas tenemos:
1.- Bajar textos científicos, informativos y literarios
2.- bajar videos y películas para identificar la comunicación verbal y no verbal
3.- Ingresar a páginas interactivas para cumplir con investigaciones académicas
4.- Solicitar tareas y entregar trabajos por correo
4.- Bajar imágenes para elaborar diapositivas conteniendo esquemas, mapas conceptuales, mapas mentales o cualquier otra presentación gráfica.

c) ¿Quiénes van a enseñar a quiénes y dónde?
Definitivamente que el aprendizaje es colaborativo: el facilitador se convierte en aprendiz y el aprendiz en facilitador; toda vez que algunos alumnos podrán enseñar a sus propios compañeros y al propio docente, puesto que no es vergonzoso reconocerlo, ellos han nacido en una era donde hasta los juguetes que manejan están elaborados con una tecnología que para nosotros es difícil manejar. Con respecto a la pregunta en dónde lo harán, ellos lo podrán hacer en el aula, en la sala de cómputo, en algún ciber o en su propio domicilio.