sábado, 14 de febrero de 2009

cómo enseñar

Cuando como docente soy capaz de aceptar textos como el que transcribo: La gente no está evaluando correctamente la información que recibe. Nos bombardean constantemente en los medios de comunicación con información que es muy dudosa, cuando no tendenciosa o falsa. La actitud crédula proviene de que nos dicen (los gobiernos, las escuelas, las iglesias, los padres...) qué debemos pensar y qué no. Ése es el problema: nos enseñan qué pensar en lugar de enseñarnos cómo pensar” Me siento obligado a reconsiderar hasta dónde, realmente, he desarrollado estrategias para encauzar a mis alumnos a lograr esa competencia del cómo tan necesaria para su crecimiento y madurez.

Por otro lado, poco nos preocupa si dentro de ese análisis se están cultivando características como la honestidad, la fortaleza, la seguridad, la duda, la búsqueda de evidencias, la relación con otras áreas del saber y si los jóvenes se están consolidando como seres independientes.

Normalmente mis alumnos sólo analizan el texto, tratando de comprender el mensaje pero sin relacionarlo con el entorno, se identifican personajes principales, secundarios, incidentales, ambientales, época histórica, biografía del autor, impacto emotivo, etc. en el caso de textos literarios; para los científicos: las ideas principales, tecnicismos, tipos de párrafos, etc.; y para los informativos: el qué, quien, cuándo, dónde, cómo y por que, etc. quedándose con la pura aprehensión del conocimiento conceptual; No se cultivan a conciencia las características enumeradas.

Por lo que es evidente que únicamente se hace lectura crítica sin llegar al pensamiento crítico, de ahí el reto que debemos afrontar en el desarrollo de los contenidos del presente semestre: relacionar los mensajes textuales con la problemática del momento e ir adoptando actitudes con un criterio más abierto y más comprometido

Antes de iniciar el desarrollo de los contenidos de mi materia debo, por ética, analizar hasta dónde yo, como facilitador, he logrado despojarme de prejuicios y dogmas sociales, morales, familiares, religiosos y escolares, para emprender con seguridad y convencimiento esta labor tan necesaria y urgente.


domingo, 1 de febrero de 2009

EL APRENDIZAJE Y EL DESARROLLO DE COMPETENCIAS

Cuán oportuno, necesario y clarificador me ha resultado el texto “El aprendizaje y el desarrollo de las competencias” de Xavier Vargas Beal, toda vez que la conceptualización aportada me ha permitido ubicar con mayor precisión los términos manejados en el cuadro sinóptico “Concepciones de aprendizaje"

Inmersos en una espiral de consumismo y de trabajo alienado, producto de un sistema capitalista orientado hacia la explotación y al descarado control a través de un neoliberalismo económico, el término competencia ha sido manipulado a grado tal que, en la gran mayoría de los casos, lo confundimos con el simple adiestramiento o la acción mecanicista que permita al individuo cumplir con ciertos roles sin el más mínimo grado de reflexión acerca del por qué o del para qué de sus actos. En esta lectura se enfatiza acerca del significado que desde el punto de vista de la educación moderna se le debe aplicar y por ende practicar con referencia a lo que debe ser una competencia.

Desde luego que para ubicar mejor dicho término, se hace necesario definir los conceptos de aprendizaje, aprendizaje significativo y aprendizaje situado, ya que de otra manera, el concepto de competencia me quedaría trunco, es decir no tendría mayor relevancia ni trascendencia en mi quehacer educativo y continuaría aplicándolo desde un punto de vista simplemente conductista.
Considerando que sólo el ser humano es capaz de lograr el proceso denominado aprendizaje, (a diferencia de los demás animales llamados inferiores) manifestado a través de la cultura y el progreso evolutivo que le es propia y que nos resulta evidente, podemos afirmar que, gracias al aprendizaje, el hombre es capaz de comprender su realidad y transformar su entorno. Por lo mismo resultaría una irresponsabilidad el pretender definir de manera ligera el concepto de aprendizaje, y mucho más, el pretender evaluar con simples preguntas un proceso tan complejo y holístico, ya que en el confluyen una pluralidad de elementos que requieren de un análisis profundo, de una reflexión amplia y de una consciencia plena de fines y principios.

Aun cuando tradicionalmente se ha venido empleando como estrategia de enseñanza la transmisión puramente lingüística de conocimientos y, que de acuerdo con la percepción que del aprendizaje se tiene en estos momentos resulta insuficiente, es de reconocer que dicha práctica no queda del todo obsoleta, sólo que no basta, ya que se necesitan otros factores para evidenciar lo que consideramos el constructo del aprendizaje; por lo mismo, la transmisión verbal se conjuga con otras habilidades para concretar lo que la filosofía marxista denomina como praxis (comprensión-acción)

Podemos decir entonces que la competencia se manifiesta cuando el alumno, primeramente, es capaz de aprehender la realidad, acomodarla a sus conocimientos previos y crear una nueva imagen de la realidad, (aprendizaje significativo) que solo tiene validez si logra con ello utilizarla para la solución de la problemática de situaciones concretas y de interés para el alumno (aprendizaje situacional) esto, claro está, como una construcción personal pero para fines de interés colectivo (aprendizaje socio-constructivista)

¿Para qué sirve entonces la labor del docente que sólo se preocupa por cumplir con su trabajo diario a cambio de recibir un salario seguro? ¿Para qué sirve entonces la planeación curricular de un docente que sólo se preocupa por cumplir con la elaboración de documentos para no recibir una sanción administrativa? ¿Para qué sirve entonces el desempeño de un docente al frente de un aula si sólo le preocupa la simple transmisión de conocimientos tal y como él los recibió en su formación académica? ¿Para qué sirve entonces que el docente obtenga reconocimientos por haber preparado a un alumno que obtuvo el primer lugar en un torneo o en una competencia de saberes o adiestramientos?

No podemos decir que no sirve para nada, ya que así fuimos formados; no obstante, los retos y las demandas del momento actual nos exige, nos obliga a reconsiderar la manera como hemos venido desarrollando nuestra labor y nos preocupemos no un poco, sino un mucho más, por ir formando jóvenes competentes alumnos críticos, creativos, reflexivos, librepensadores, jóvenes convencidos de que no basta saber, conocer y hacer, sino que para que realmente adquieran la categoría de seres humanos se requiere, además saber con quién y para qué dichas competencias. Es decir, no se trata de formar simplemente excelentes alumnos, no se trata de formar simplemente excelentes profesionistas, no se trata de formar simplemente personas triunfadoras; sino auténticos seres humanos, capaces de hacer lo mínimo o lo máximo con la mira siempre en el beneficio social Esto lo lograremos, estoy seguro, cuando los docentes logremos primero, muy internamente, y entregados de corazón, a agenciarnos dichas competencias, ya que no podemos predicar con aquello de lo cual carecemos.

CONCEPCIONES DE APRENDIZAJE

CONCEPCIONES DE APRENDIZAJE:

Alguien dijo: “Las grandes obras se logran gracias a los pequeños detalles”; yo me permito parafrasear la expresión: “El aprendizaje se logra gracias a múltiples elementos que participan en él”. Hoy, es difícil encontrar constructos que representen una auténtica pureza; en la mayoría de los casos conocemos objetos y procesos que se han creado por las aportaciones que investigadores y científicos nos han ido heredando gracias a sus descubrimientos, sus experimentos, sus conocimientos…; de modo que, día con día, vamos enriqueciendo, puliendo y perfeccionando dichos legados, y, para el caso de la educación, encontramos un sinnúmero de elementos que nos permiten definir con cierta precisión el concepto de aprendizaje y llevarlo a la práctica con resultados satisfactorios..

Esto quiere decir que no es necesario casarse con una sola corriente cuando se trata de definir el proceso del aprendizaje, sobre todo en los momentos actuales en que se requiere que dicho aprendizaje este basado en competencias: si el Conductismo nos explica la formación de reflejos condicionados estableciendo asociaciones para contenidos secuenciados y muy estructurados donde no se requiere mayor comprensión para fenómenos complejos (mencionar los ocho planetas del sistema solar); también es cierto, conforme la teoría del Procesamiento de la información, que la realidad se aprehende gracias a las sensaciones y percepciones del medio, logrando con ello reconocer y codificar conceptos (identificar un incendio a través del olor a quemado). Asimismo, el Aprendizaje por descubrimiento alude a la experimentación directa para ir de lo concreto a lo abstracto y de los hechos a la teoría, haciendo uso del pensamiento lateral en la búsqueda de soluciones (Estudiar las reacciones de ciertos primates para formular deducciones).

De la misma manera, el Aprendizaje significativo afirma que los conocimientos previos son básicos para establecer relaciones con las nuevas experiencias, a fin de reconciliar de manera integradora los aprendizajes y que estos resulten útiles e interesantes (saber las operaciones matemáticas básicas para resolver problemas trigonométricos). Por su parte, la Psicología cognitivista nos orienta en el sentido de que, el aprendizaje debe ser activo, combinando el aspecto emocional y el fisiológico a través de la motivación, comprensión, adquisición y retención para, llegado el caso, activar las fases recuerdo, generalización y ejecución.

El Constructivismo, por su parte considera tres estadios de desarrollo cognitivo: sensorio-motor, de operaciones concretas y operaciones formales, los cuales permiten construir el propio conocimiento mediante la interacción constante con el medio a través del proceso secuencial: equilibrio-desequilibrio-reequilibrio (aprender-desaprender-reaprender) lo cual ocurre a través del pensamiento activo y original del aprendiz y, finalmente, el Socio-constructivismo, mismo que señala que aprender es una experiencia social donde a través del lenguaje entre iguales y expertos se crea un andamiaje para negociar acuerdos considerando la alteridad y el consenso impregnada de ideas, representaciones y valores.

Definitivamente, como seres humanos, destinados a vivir en y para la sociedad, todos los demás elementos del aprendizaje no tendrían la menor relevancia ni la más mínima trascendencia si no se aplica este último concepto: el socio-constructivismo, siempre he creído que el hombre debe aprender para reconocerse, para relacionarse y para ser útil a los demás, no como principio personal sino como fin social.

De ahí la necesidad ineludible de formar alumnos competentes para que sean capaces de enfrentarse con éxito a cualquier vivencia y para generar con imaginación y creatividad soluciones a las problemáticas que demanda el entorno social