Cuando como docente soy capaz de aceptar textos como el que transcribo: La gente no está evaluando correctamente la información que recibe. Nos bombardean constantemente en los medios de comunicación con información que es muy dudosa, cuando no tendenciosa o falsa. La actitud crédula proviene de que nos dicen (los gobiernos, las escuelas, las iglesias, los padres...) qué debemos pensar y qué no. Ése es el problema: nos enseñan qué pensar en lugar de enseñarnos cómo pensar” Me siento obligado a reconsiderar hasta dónde, realmente, he desarrollado estrategias para encauzar a mis alumnos a lograr esa competencia del cómo tan necesaria para su crecimiento y madurez.
Por otro lado, poco nos preocupa si dentro de ese análisis se están cultivando características como la honestidad, la fortaleza, la seguridad, la duda, la búsqueda de evidencias, la relación con otras áreas del saber y si los jóvenes se están consolidando como seres independientes.
Normalmente mis alumnos sólo analizan el texto, tratando de comprender el mensaje pero sin relacionarlo con el entorno, se identifican personajes principales, secundarios, incidentales, ambientales, época histórica, biografía del autor, impacto emotivo, etc. en el caso de textos literarios; para los científicos: las ideas principales, tecnicismos, tipos de párrafos, etc.; y para los informativos: el qué, quien, cuándo, dónde, cómo y por que, etc. quedándose con la pura aprehensión del conocimiento conceptual; No se cultivan a conciencia las características enumeradas.
Por lo que es evidente que únicamente se hace lectura crítica sin llegar al pensamiento crítico, de ahí el reto que debemos afrontar en el desarrollo de los contenidos del presente semestre: relacionar los mensajes textuales con la problemática del momento e ir adoptando actitudes con un criterio más abierto y más comprometido
Antes de iniciar el desarrollo de los contenidos de mi materia debo, por ética, analizar hasta dónde yo, como facilitador, he logrado despojarme de prejuicios y dogmas sociales, morales, familiares, religiosos y escolares, para emprender con seguridad y convencimiento esta labor tan necesaria y urgente.
Por otro lado, poco nos preocupa si dentro de ese análisis se están cultivando características como la honestidad, la fortaleza, la seguridad, la duda, la búsqueda de evidencias, la relación con otras áreas del saber y si los jóvenes se están consolidando como seres independientes.
Normalmente mis alumnos sólo analizan el texto, tratando de comprender el mensaje pero sin relacionarlo con el entorno, se identifican personajes principales, secundarios, incidentales, ambientales, época histórica, biografía del autor, impacto emotivo, etc. en el caso de textos literarios; para los científicos: las ideas principales, tecnicismos, tipos de párrafos, etc.; y para los informativos: el qué, quien, cuándo, dónde, cómo y por que, etc. quedándose con la pura aprehensión del conocimiento conceptual; No se cultivan a conciencia las características enumeradas.
Por lo que es evidente que únicamente se hace lectura crítica sin llegar al pensamiento crítico, de ahí el reto que debemos afrontar en el desarrollo de los contenidos del presente semestre: relacionar los mensajes textuales con la problemática del momento e ir adoptando actitudes con un criterio más abierto y más comprometido
Antes de iniciar el desarrollo de los contenidos de mi materia debo, por ética, analizar hasta dónde yo, como facilitador, he logrado despojarme de prejuicios y dogmas sociales, morales, familiares, religiosos y escolares, para emprender con seguridad y convencimiento esta labor tan necesaria y urgente.