Cuán oportuno, necesario y clarificador me ha resultado el texto “El aprendizaje y el desarrollo de las competencias” de Xavier Vargas Beal, toda vez que la conceptualización aportada me ha permitido ubicar con mayor precisión los términos manejados en el cuadro sinóptico “Concepciones de aprendizaje"
Inmersos en una espiral de consumismo y de trabajo alienado, producto de un sistema capitalista orientado hacia la explotación y al descarado control a través de un neoliberalismo económico, el término competencia ha sido manipulado a grado tal que, en la gran mayoría de los casos, lo confundimos con el simple adiestramiento o la acción mecanicista que permita al individuo cumplir con ciertos roles sin el más mínimo grado de reflexión acerca del por qué o del para qué de sus actos. En esta lectura se enfatiza acerca del significado que desde el punto de vista de la educación moderna se le debe aplicar y por ende practicar con referencia a lo que debe ser una competencia.
Desde luego que para ubicar mejor dicho término, se hace necesario definir los conceptos de aprendizaje, aprendizaje significativo y aprendizaje situado, ya que de otra manera, el concepto de competencia me quedaría trunco, es decir no tendría mayor relevancia ni trascendencia en mi quehacer educativo y continuaría aplicándolo desde un punto de vista simplemente conductista.
Considerando que sólo el ser humano es capaz de lograr el proceso denominado aprendizaje, (a diferencia de los demás animales llamados inferiores) manifestado a través de la cultura y el progreso evolutivo que le es propia y que nos resulta evidente, podemos afirmar que, gracias al aprendizaje, el hombre es capaz de comprender su realidad y transformar su entorno. Por lo mismo resultaría una irresponsabilidad el pretender definir de manera ligera el concepto de aprendizaje, y mucho más, el pretender evaluar con simples preguntas un proceso tan complejo y holístico, ya que en el confluyen una pluralidad de elementos que requieren de un análisis profundo, de una reflexión amplia y de una consciencia plena de fines y principios.
Aun cuando tradicionalmente se ha venido empleando como estrategia de enseñanza la transmisión puramente lingüística de conocimientos y, que de acuerdo con la percepción que del aprendizaje se tiene en estos momentos resulta insuficiente, es de reconocer que dicha práctica no queda del todo obsoleta, sólo que no basta, ya que se necesitan otros factores para evidenciar lo que consideramos el constructo del aprendizaje; por lo mismo, la transmisión verbal se conjuga con otras habilidades para concretar lo que la filosofía marxista denomina como praxis (comprensión-acción)
Podemos decir entonces que la competencia se manifiesta cuando el alumno, primeramente, es capaz de aprehender la realidad, acomodarla a sus conocimientos previos y crear una nueva imagen de la realidad, (aprendizaje significativo) que solo tiene validez si logra con ello utilizarla para la solución de la problemática de situaciones concretas y de interés para el alumno (aprendizaje situacional) esto, claro está, como una construcción personal pero para fines de interés colectivo (aprendizaje socio-constructivista)
¿Para qué sirve entonces la labor del docente que sólo se preocupa por cumplir con su trabajo diario a cambio de recibir un salario seguro? ¿Para qué sirve entonces la planeación curricular de un docente que sólo se preocupa por cumplir con la elaboración de documentos para no recibir una sanción administrativa? ¿Para qué sirve entonces el desempeño de un docente al frente de un aula si sólo le preocupa la simple transmisión de conocimientos tal y como él los recibió en su formación académica? ¿Para qué sirve entonces que el docente obtenga reconocimientos por haber preparado a un alumno que obtuvo el primer lugar en un torneo o en una competencia de saberes o adiestramientos?
No podemos decir que no sirve para nada, ya que así fuimos formados; no obstante, los retos y las demandas del momento actual nos exige, nos obliga a reconsiderar la manera como hemos venido desarrollando nuestra labor y nos preocupemos no un poco, sino un mucho más, por ir formando jóvenes competentes alumnos críticos, creativos, reflexivos, librepensadores, jóvenes convencidos de que no basta saber, conocer y hacer, sino que para que realmente adquieran la categoría de seres humanos se requiere, además saber con quién y para qué dichas competencias. Es decir, no se trata de formar simplemente excelentes alumnos, no se trata de formar simplemente excelentes profesionistas, no se trata de formar simplemente personas triunfadoras; sino auténticos seres humanos, capaces de hacer lo mínimo o lo máximo con la mira siempre en el beneficio social Esto lo lograremos, estoy seguro, cuando los docentes logremos primero, muy internamente, y entregados de corazón, a agenciarnos dichas competencias, ya que no podemos predicar con aquello de lo cual carecemos.
Buenas noches Paladio.
ResponderEliminarComo siempre tus participaciones son completas y bien fundamentadas, por lo menos a mi me lo parece, creo que sólo de esta manera, es posible una reflexión que permite un intercambio de ideas fructífero. Creo que el proceso de alineación, sólo puede resolverse en una práctica educativa que genere una consciencia en si, que permita asimismo latransformación tan necesaria para nuestro país
Me parece muy pertinente tu aportación de esta semana; el reto es grande pero con maestros plenos de optimismo, con energía, optimismo y sobre todo amor por los estudiantes creo que podremos mejorar los procesos evaluativos del aprendizaje, que hoy por hoy están muy pobres y muy por debajo del nivel deseado.
ResponderEliminarRoxana